La memoria del vacío

El interior es ahora el afuera, pasto de la intemperie y el desescombro. Asoman paredes pintadas, pero no verás el rojo del rubor sino el verde de la esperanza, ahora imposible. Has visto menguar el tamaño del inmueble cada semana; un truco más del Gran Prestidigitador, en las habilidosas manos, no invisibles, del Mercado. No oirás la algarabía de voces en el patio de luces, ahora apagadas, ni el arrítmico latido del corazón en la siemprencendida del salón, tampoco el trajinar de cazuelas en la cocina. Olvídate de los acelerados pasos pubescentes en la escalera. Memoriza el vacío y marcha.  

Comentarios

2 respuestas a «La memoria del vacío»

  1. Avatar de Fackel

    No queda ya mucho de las edificaciones de otro tiempo, que es tanto como decir de las vidas. En muchos casos los vecinos primigenios ya desaparecieron hace tiempo, los que llegaron después ya se habrán trasladado y los últimos en llegar acaso han sido desalojados hace poco. El Gran Prestidigitador ha podido con todo. Empezó en los años 60 el acoso y derribo y sigue. Me gustan estos apuntes reflexivos, Francisco.

  2. Avatar de Francisco

    Gracias por tus palabras. Al hilo de esto, decir que me gustan los libros de Modiano, porque recogen bien la manera en la que cambia la fisonomía de las ciudades, organismos vivos, hoy en demolición.

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