
Kafka pidió a su amigo Brod que quemase su obra. No lo hizo. Una feliz desobediencia según Borges. Conociendo a Kafka se entiende que el museo sea una sala pequeña apenas iluminada. Una línea del tiempo (corta) de Kafka, un árbol genealógico, libros, cartas, fotos y poco material más. Kafka hubiera pedido que no le hiciesen un museo, petición innecesaria si Brod hubiese cumplido su palabra. La gente fotografía fuera las esculturas (obra de Černý) de dos hombres meando sobre un charco (Chequia). Kafka es un icono que vende tanto como el Che en su día, pero ¿alguien lo lee?
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