Cuaderno alentejano. Tres

En la piscina del hotel lees a Quignard. En Morir de pensar escribe:

La lectura nace de la desintegración de uno mismo en el interior de otro. Hay primero una desintegración difícil (hay que «entrar» en la novela) seguida de una fusión maravillosa en la lectura (ya no es posible dejarla). Pero la concentración, en la piscina, es una quimera, pendiente como andas por no ser picado por las abejas, asaeteado por las conversaciones ajenas, en portugués, inglés y alemán. No hay por tanto desintegración ni fusión, ni lo que es aún peor: plena sumisión a la férrea curiosidad lectora.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *