Etiqueta: Por tierras galas

  • El silencio del arquero

    Lo que parecía un cuerno en la distancia, resultó ser un arco y un arquero sembrado en la tierra, con la mirada vacía pero fija ¿hacia dónde? No te sorprende la ausencia de aljaba, cuerda y flecha; acaso ya salió disparada. ¿Hablamos de un desangelado Cupido soterrado? Lo dudas y fantaseas con un viaje en el tiempo, una fisura temporal, un ser mitológico, un ingenuo deportista de élite que buscando el dorado del medallero tuvo la peregrina idea de querer participar en los Juegos Olímpicos de París y acabó varado entre flores y arbustos en un coqueto parque de Montauban. 

  • Lo que el puente sí ve

    Salen al paso aforismos de este pelo “les gros cochons font de bonnes charcuteries”; también la puerta de una casa con ventana en su cara y que oficia como mini librería. Degustas los canelés bien provistos de ron, mientras la mirada oscila entre la piedra blanca o negra, según los barrios, o incluso en dos edificios anejos; y los ojos a las vías para no morir arrollado por un tranvía moderno o un patinador. Descansas en el puente de piedra de diecisiete ojos (acorde a la ambición nominal del Emperador). Entretenidos estos con los ires y venires de las embarcaciones.

  • La pequeña París

    Caes rendido ante Burdeos y su belleza exuberante, explícita en los edificios señoriales. Borrados casi todos los rastros medievales y edificada una nueva ciudad con mano de obra esclava extraída de las colonias; ciudad que nunca fue suya. Caminas por la Plaza de la Bolsa, frente al río Garona, cuya anchura de cauce lo iguala con el mar. En invierno, sin la lámina de agua, el cielo no se envanecerá ante el espejo. En la Place de la Comédie, imaginas hoy los faetones portando mujeres engalanadas a sus citas, cruzando a pie desde el Grand Hotel, hasta la Ópera, enfrente.

  • Me pareció ver un lindo castillo

    La mirada va dirigida a lo alto, hacia el Castillo de Belcastel, construido hace más de mil años y en ruinas hasta 1973. Lo visitas y alabas la magnífica reconstrucción llevada a cabo por Fernand Pouillon, ¡en tan solo ocho años! El castillo es hoy una residencia particular visitable, con galerías de arte y un bestiario con monstruos articulados. Es la primera vez que cruzas un foso con agua, alegre como un niño. Piensas en el castillo de Clavijo, monumento histórico y ruina consolidada, pasto del olvido y del abandono, que ofrece eso sí unas inmejorables vistas desde su atalaya.

  • El equilibrio es imposible

    ¿Mejor ir a la oficina de turismo, recibir un mapa e instrucciones y luego visitar el pueblo de número en número como en el juego de la oca; o bien olvidarse de la oficina, del mapa, de los números, y deambular como vaca sin cencerro mirando todo sin entender la materia inaprehensible que encierran las cosas en su pasado, apenas un ligero contraste, idéntico calor, las mismas cuestas, el escaso frescor en los lugares de culto, las lucecitas de la buena esperanza de las notificaciones y sus reclamos? ¿Pero cómo se pudo construir ahí burlando de tal manera la gravedad?